GOXI

sharing in governance of extractive industries

MUJERES TRABAJADORAS DE LA MINERÍA CONTINÚAN EN LA EXTREMA POBREZA 

Bolivia, un país cuya historia está llena de aciertos y desaciertos en el manejo de la actividad minera aunque la minería siempre fue vista con mirada masculina, las mujeres juegan un rol por demás importante en el desarrollo minero.

Históricamente las mujeres siempre han formado parte del trabajo minero, se desenvolvían como recolectoras de mineral (palliris), pero hoy, decidieron trabajar en interior mina y más de 200 mujeres hicieron de esa actividad su trabajo rutinario, dicen como un logro a la igualdad de oportunidades  y derechos en el campo laboral, pero un trabajo ruín que no aporta a los derechos de las mujeres porque ellas siempre reciben parajes marginales  o relaves con poco mineral.

Para ver el contexto en el cual se mueven las mujeres mineras, nos referimos a dos formas de trabajo que realizan, ellas, en la minería tradicional del occidente boliviano y que son llamadas palliris (Recolectoras de mineral en exterior mina. Las pallliris sobreviven de recoger la cola, el escombro que genera la explotación del socavón. Las callosas manos de la pallliri, acarician la roca, la observan con experta mirada y con atinada destreza machucan la piedra, de cuyas entrañas de un ágil vistazo descartan lo infructuoso, para extraer las vetas del mineral que la roca guarda celosa. Un martillo, un cincel, una escoba y sus propias manos son los únicos útiles que una pallliri necesita para trabajar, junto a una buena bolsa de hojas de coca para poder soportar el frío, el hambre y el cansancio de maratonianas jornadas. Ascienden al cerro hacia las 8 de la mañana y finalizan cuando el sol se pone) y las mujeres que trabajan en zonas auríferas llamadas barranquilleras (Es el trabajo de las mujeres de la minería aurífera, ellas realizan el lavado manual del oro, en las orillas o barrancos de los ríos, colas de los lavaderos o lavando la tierra mineralizada extraída desde el cuadro o socavón).

Las mujeres “palliris” están insertas en las cooperativas mineras que producen estaño, plomo, plata zinc son mujeres que han sobrevivido a los  “barones del estaño”, a las alzas y bajas de los precios de minerales, a los cambios estructurales de la política minera,  mujeres que en su mayoría  sufren discriminación porque aún no se las reconoce como mano de obra calificada, mujeres que son discriminadas por su propio gremio laboral, es decir, las cooperativas, pese a sus esfuerzos aún no logran un liderazgo y presencia en sus gremios laborales, mujeres que trabajan en casa y en la cooperativa y reciben menos salario que los hombres.) y las mujeres que trabajan en zonas auríferas llamadas barranquilleras (Las mujeres de la ”barranquilla”, aquellas que viven y trabajan en zonas auríferas,  sumergidas hasta la cintura, en los ríos de las zonas auríferas en el norte de La Paz, trabajan entre 4 a 6 horas recuperando algunas veces un palito de oro o "décima de gramo", y luego trabajan en su  hogar, no tienen acceso a las organizaciones laborales, su trabajo es artesanal e informal, no están registradas por lo que no tienen posibilidades de  jubilación y atención en salud.)

No hay cifras oficiales del número de mujeres dedicadas a la actividad minera, precisamente porque aún no se las reconoce como un rubro o actividad laboral específica.

Hubieron esfuerzos para realizar un levantamiento de información sobre mujeres mineras, un estudio de línea base sobre la condición de las mujeres mineras, datos que no son públicos, donde se manejan cifras de cerca de 6000 mujeres mineras, cifras que por un reciente estudio socioeconómico de la mujer en la minería boliviana, realizado por la empresa Cumbre del Sajama (2017) podrían elevarse mucho más.

Al margen del número de mujeres que trabajan en la minería boliviana, las diferencias generalizadas entre hombres y mujeres siempre es inferior para las mujeres en comparación con los varones:  

  • Existen diferencias significativas entre hombres y mujeres trabajadores/as mineros/as en relación a la frecuencia de su ingreso económico. Las mujeres perciben ingresos de manera diaria (jornal), en cambio los hombres perciben mayormente de manera semanal. El promedio de ingreso mensual para los hombres es casi el doble al que reciben las mujeres, aún así los ingresos generados por las mujeres son utilizados casi en su totalidad en el hogar, mientras que los varones priorizan necesidades individuales.
  • Existe diferencia conceptual entre hombres y mujeres sobre lo que significa el ingreso principal para la familia. Los varones consideran como ingreso principal el ingreso económico (dinero en efectivo o en especie como el oro), mientras que las mujeres consideran el ingreso en efectivo, en especie (oro) y en especie (alimento) proveniente de sus actividades en Clubes de Madres u otros.
  • Las jefas de hogar, son por lo general mujeres mineras viudas, divorciadas o separadas y solteras (en ese orden), con cargas familiares que de acuerdo a la tasa de fecundidad, implica responsabilidad hasta de 6 hijos. La edad promedio de las mujeres mineras es de 41 años y de los hombres mineros es 36.
  • El sector laboral minero muestra índices muy elevados de pobreza; de manera general en el área urbana alcanza al 80 % de la población y en el área rural al 84 %. Estas condiciones se reflejan en el deficiente acceso a servicios básicos, hacinamiento, alta movilidad de la población, elevada tasa de fecundidad, entre otros. El 20 % del conjunto total de hogares encuestados se encuentra en la línea de pobreza y un 10% debajo de la línea de indigencia. En el caso de los hogares con jefatura femenina el 50% llega a niveles de pobreza y un 30% a pobreza indigente.
  • La brecha en escolaridad entre hombres y mujeres mineros/as es significativa; las mujeres alcanzan un promedio de cuatro años de estudios (4º de Primaria) en tanto que los hombres llegan a un promedio de 7; pocas mujeres llegan a completar el bachillerato y un bajísimo porcentaje llegan a 14 años de estudios, frente a los hombres que logran llegar en algunos casos hasta 18 años. Se ha constatado que además de los bajos niveles de escolaridad la mayoría de mujeres son analfabetas funcionales y tienen dificultades de comprensión del castellano.
  • Las mujeres tienen mayores dificultades que los hombres para ejercer sus derechos, por condicionamientos culturales y sociales que limitan su ejercicio y porque tienen menos oportunidad de acceder a la información. Ello deriva en una baja autoestima, inseguridad en la gestión de sus intereses e imposibilidad de generar alternativas propias de vida.
  • El acceso a la seguridad social es muy bajo entre la población minera, sobre todo la de largo plazo (jubilación y riesgos profesionales), con una evidente desventaja para las mujeres.

Las mujeres de las minas son quizá el sector más golpeado por la economía, viven en zonas de extrema pobreza, son de hecho las más pobres y su actividad aún continúa sin ser reconocida. Poco se dice de ellas y quizá por ello sus derechos laborales y sociales sigue siendo vulnerados, llegó la hora de salir del anonimato, las mujeres mineras deben ser reconocidas.

Para Mayor Información

Ana Maria Aranibar

Coordinadora Nacional

Red Nacional Mujeres y Minería

cumbredelsajama@gmail.com

mujerminerabolivia@gmail.com

+591 (2) 2787383 

 

Views: 89

Add a Comment

You need to be a member of GOXI to add comments!

Join GOXI

Conveners

           GOXI Partners

Videos

  • Add Videos
  • View All

© 2018   Created by Kobina Aidoo.   Powered by

Badges  |  Report an Issue  |  Terms of Service